Le pendu, Buda y los globos aerostáticos
Tengo menos tiempo, me siento mejor. No es un afecto a lo productivo, quizá es un amor a estar condicionado, nunca un amor al ventrílocuo, sino más bien una simpatía coreográfica, nunca he considerado que mi cuerpo es un cuerpo libre y estoy lejos de considerarlo de esa manera, por lo pronto, creo que tampoco he conocido muchos cuerpos libres. Me gusta el placer incomodo de bailar con otros, creo que sería un ejercicio doloroso el poner la libertad y el placer en una balanza, como dije antes, estoy lejos de hacerlo, aun tengo un par de cosas pendientes. Pero creo, siento, que esta todo pendiente, en espera pero no en pausa, solo pendiente, colgando a lo Le pendu, no creo en el tarot, ni en los horóscopos, ni en el eneagrama, ni en ninguna de esas cosas, pero me encanta el poder que tienen para hacerte sentir sostenido, como contenido en un recipiente, como sujeto sujetado con un buen nudo para no caer. Diría que es un piso, pero es más como una forma de sostenerse en el aíre, todos flotan como dijo alguna vez un buen payaso. Cada uno con sus payasadas, por el momento prefiero seguir el ejercicio de escribir pendiente, colgado y a la espera, con la voluntad de mi triada favorita: dormirse, dormir y despertar para continuar el proceso. Un día el cuerpo libre caminará por las grandes alamedas, y por supuesto, por todas las demás calles, mares y cielos pues son cuerpos libres, no hoy, ni tampoco mañana, un día. Mientras tanto solo me queda admirarme en los mil espejos de mi pieza, si te quedas mucho tiempo en un lugar toda superficie se convierte en un emocionante caleidoscopio para jugar, si algo interesante hay en la vida es que nunca dejamos de jugar, a vivirnos, a vivirlos. Algo igual de involuntario es el sueño, cuando el sueño muta en deseo es peligroso, en eso estoy de acuerdo con Buda, es mejor jugar con los espejos de las paredes y no salir de ese caleidoscopio o podría transformarse en una ouija, pero creo que ya hablé mucho de eso en las entradas anteriores.
Aunque no lo parezca respeto mucho a la gente que cree en cosas, yo también creo en cosas, no me caliento tanto la cabeza, hay algunos nudos y ataduras que no me permiten ser un globo aerostático, eso es justo y me considero una persona justa, con todas las contradicciones que eso implica. En el último mes he soñado al menos dos veces con volver a trabajar en comida rápida, les juro que no es una pesadilla, es solo un sueño, pero es de esos con colores grises y medios tristones, creo que cuando todo esto termine debo ir a calibrar un poco mi cabeza, apretar un poco las tuercas, no tanto como para no mover el cuello pero lo suficiente para que no se me desprenda, y tener que buscarla y esperarla y hacer que me quiera otra vez. Como decía antes, respeto mucho a la gente que cree en cosas, porque no se desparraman, los puedo invitar a mi casa y no tengo que estar limpiando el piso y las paredes cuando se van, un día un amigo tuvo que botar un colchón por lo mismo, en ese tiempo yo no creía en cosas, lo siento mucho Fabi, cuando tenga dinero te lo pagaré.
Me gustó haber dejado una canción la última vez, los dejo con otra, chao, no los quiero mucho porque no los conozco y si los conociera tampoco los podría querer porque ya saben mucho de lo que no tienen que saber.
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