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Mi cielo

Una mañana escucho las canciones. Solo las buenas. Y la poesía murió. Entonces miro las vitrinas bellas. Solo las buenas. Y la poesía murió. Larvas blindadas devorando mi cena. Un gran micelio de flores azules. 

Matar el tiempo

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     Los recuerdos muchas veces no son imágenes fijas, muchas veces tampoco son deseables. Para refrigerarlos y guardarlos bien, en un lugar hermético lejos de uno, debemos usar ciertas herramientas que nos sirvan para este tipo de tareas. La idea de usar estas herramientas es lograr hacer cuajar la hora en el reloj, para así mantener los recuerdos cerrados, tanto a los buenos como a los malos, también a los útiles, sin hacer una distinción que nos impida, por una innecesaria piedad hacia las memorias, realizar nuestra tarea de eliminar al tiempo.      Para hablar del pasado hay que interrogar a l as horas, ellas desean tener un mejor lejos que les haga justicia y por eso, a veces, no les gusta presentarse por lo que son, prefieren hacerse ver por lo que fueron un día, moscas. Las moscas, o horas, son insectos que cubren bien el campo y la ciudad, que se posan sobre nuestras muñecas y de la manera más natural posible, empujan las manecillas y hacen andar el...

Esqueje

     Siempre he preferido, y se me ha dado mejor, escribir en vez de hablar. Sobre todo por la comodidad que implica no tener a alguien enfrente, en estado expectante en el mejor de los casos, sordo y ansioso en el peor.       Escribir no exige una respuesta inmediata, queda patente. En cambio al hablar las palabras flotan y son cazadas antes de florecer y poder dar frutos. Aunque es verdad, es un capricho elitista, esperar a que la gente se de el tiempo de buscarte donde ya no estás, un anhelo que hasta incluso yo consideraría un poco oscuro. Pero tiene algo de romántico, en el peor sentido del concepto, eso de desenterrar las piezas, armar un mapa con ellas, darle forma a las direcciones que llevan hacia la esencia de uno mismo, mejor quitemos esencia, digamos autenticidad. No, no me gusta, es peor que esencia. Digamos: "verdadero nombre". Entonces, desenterrar las notas que un otro deja por ahí, para de algún modo equilibrar la balanza de lo necesar...

RGB

   Les contaré u no de mis primeros recuerdos de infancia. Mis tutores de entonces, a mi temprana edad, me dieron la importante tarea de custodiar el televisor, y así conocí a nuestro planeta. Estaba en una pantalla, un punto brillante en un plano completamente negro cubierto de franjas en rojo, verde y azul.       Tuve miedo de mi descubrimiento, le pedí a mi mamá que cambiara el canal del televisor. Al momento de tomar conciencia de ese plano negro y su transitoriedad, me di cuenta del poder que ejercía ese aparato, no por nada lo bautizaron control, un trozo de polímero con una serie de botones de pánico, muy útiles en nuestra época del pánico, cada uno con una opción de escape de apariencia distinta. Al principio eran solo unas siete opciones de salida. Luego aumentaron los cables y con ello mis alternativas de evasión.       Las opciones de escape, desde la mente de un niño inocente (cosa rara en los niños, que bien saben de pervers...

De maravilla

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     Siempre es interesante, al empezar a escribir algo, transparentar las razones de por qué lo estamos haciendo, esa acción compulsiva de hilar palabras para transmitir cosas que les queremos hacer llegar a otros que llamamos con la aburrida palabra: escritura. Yo, esta noche me siento obligado a escribir. Es como si el tiempo, el clima, el frio, las nubes en el cielo y mi animo alteradamente templado me sujetaran los dedos frente a este teclado, me susurraran en la oreja, letra por letra, palabra por palabra lo que escribir, con una claridad preocupante. Preocupante por el hecho de que estas motivaciones que determinan mi escritura no quieran revelarme su plan secreto. Preocupado porque el día me tiene así.       No hay muchas cosas que me afecten en mi día a día, me he preocupado por reservarme todo lo que pueda ser estimulante para mi intimidad, cuando vives en internet todo es intimo, pero en este caso estoy hablando de una intimidad más profunda...

Suavemente entusiasmado

     Hace un tiempo caí enfermo, gangrena espiritual, cicatricé mis ojos, orejas, nariz y labios, una enfermedad demasiado contemporánea para mi gusto. Estaba acostumbrado a transitar dentro de mi mismo, a veces transitar en superficies lisas y pulidas, en las cuales pudiera reflejarme. Caí enfermo, intenté adaptarme a rutinas de rehabilitación, no pude ver exactamente hacia adonde iba. Mi último recuerdo antes de que mis sentidos colapsaran; me había convertido en quien quería ser, no tenía donde ir, no podía soñar, todo era sueño. Pues, ese era el fin de la historia, apenas pude sentirlo se los compartí, hablé mucho de eso. Esto va a sonar muy Pilar Sordo, pero tuve la sensación de que el fin de la historia es el fin de uno mismo. Me obsesioné con cosas relacionadas al transhumanismo, el cuerpo era una cárcel, creo que no lo entendí bien. Quería ser un androide, pero gritaba y no entendía los códigos, me emocionaba y me caía. Cárcel y cuerpo, presión y prisión, la dialé...

Plano de habitación

       Agoté mi mundo, me fumé mis cigarros, solté mis poemas y me compré un espejo, me miro al espejo, escribo en el espejo, como Davinci desentonado, colores destilados con ganas de beber uno. Ya no ocuparé la palabra pieza, hablaremos de habitación, como hábitat, como habitus, habitualmente universal, reconocible de aquí a Pelotillehue. Hablaremos del clima, terminaremos eras, empezaremos otras, nos masturbaremos sin culpa, ni vergüenza y escupiremos sobre la tumba de los muertos, si los arboles no tuvieran vergüenza de sus raíces no las enterrarían bajo tierra, y los pájaros que se posan en sus hojas vivirían en el suelo si no tuvieran miedo de un animal humano, que ocupa sus plumas para escribir pájaros que se posan sobre las copas de los arbole o para firmar cheques para comprar cajas de plumas, que rellenan sus almohadas que sostienen sus cabezas cuando caen inconscientes, en su momento más consciente de su jornada, chocan copas los bellos que cortan sus bello...