Los quizáses del fin de la historia

    Fui tan ambicioso, pensé que se aproximaba el fin de la historia, por lo menos no lo dije en voz alta, bueno, ahora si lo estoy diciendo en voz alta, en el fondo creo que a estas alturas ya da lo mismo. La idea, en el fondo, era buscar una forma de romper la grabadora, dejar de buscar, en el fondo, las justificaciones para los excesos del alma, nunca he creído en un alma, en el fondo, solo he podido buscar, a veces encontrar, las justificaciones para mis justificaciones, para algo que he llamado alma. El sentido de esa búsqueda está, quizá, en la narrativa que busca trabajar nuestras vidas como nuestros propios argumentos, en lo que se basa nuestra existencia, si es que hay algo a lo que podríamos referirnos como existencia, el dolor me parece la mejor aproximación, el sentido de esa búsqueda es el dolor, y otras sustancias desagradables, otros combustibles. 

    Aunque vago, compacto, un tanto abstracto y extraño, me pareció una buena idea empezar por el propósito del fin de la historia. No me pregunten a que me refiero, puede ser una carta de suicidio o una queja de alguien que no pudo concretar su plan, nunca debe ser leído como un grito de auxilio, porque ustedes ya saben que detesto el ruido, incluso el de mis propios gritos, en fin, mientras caminaba cabizbajo por las vueltas y curvas estrechas de la avenida Alemania, en el pavimento de la calle una paloma muerta, desparramada en el cemento, posiblemente atropellada o derretida por la angustia de tanto mall cerrado, mientras estaba siendo devorada por un aguilucho. Pienso: ¿Es ese el género de imágenes que vio Fukuyama al declarar que la historia había terminado? Y la verdad no lo sé, será una señal azteca, algún tipo de indicación divina para señalar el emplazamiento de mi fundación, pero yo no tengo nada que fundar, quizás, las únicas atribuciones que me puedo dar, son en la dirección de poder señalarme en el tiempo, ubicarme, quizás yo también fui fundado sobre un pantano, quizás es por eso que no soy tan firme, bueno, no lo sé. 

    Creo que para hacer una declaración tan pesada, por lo menos, debería sentirme seguro, es como el principio de una entrada anterior donde declaré que no había escrito porque me sentía muy seguro, no hay narrativas tranquilas que escribir, que vivir. Entonces, quizás ahora tenemos dos certezas, el fin de la historia es la seguridad y el dolor como combustible de la existencia. La otra certeza, quizás, es que voy a ocupar esa palabra, quizás, en todos los párrafos, y no necesariamente por un motivo estético, quizás. No estoy en posición de afirmar nada, no estoy posicionado, creo que esa es mi principal queja, me siento poco sujetado, quizá es por eso que me confundí con la paloma derretida, quizás buscar el fin de la historia era mi modo, mi búsqueda, mi quizás, de afirmarme para siempre. 

    Y bueno, esos eran mis propósitos y mis fondos, que cada día son más hondos, por mucho que su apariencia superficial diga lo contrario, y a propósito de los propósitos, que palabra más determinante, mejor hablemos de los quizáses, me suena más apropiado, más coherente, quizás, con las curvas de mi columna, con mis desencuentros y mis anti-pasiones. 

"Buscarán pestañas
y raíces de pestañas!
impaciencias de tarde, en la más profunda noche.
Buscarán el viento, y sus sábanas frías
el vuelo de pájaro estrellado en esta ventana cerrada.

(...)

Buscarán en este barco asimétrico achatado en los polos
alguna clave de la capitalista ruina
y estará entonces nuestra deuda saldada.

Y así será la vida
la bonita idea de vivirla."

-Extracto cochinamente mutilado de "Descripción de la casa de Harrow Road para el año 2580" de Mauricio Redolés 

Comentarios

  1. La ficción terminará matándonos entrelíneas, quizás, o muy pretencioso?

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    1. Yo creo que la ola de la literalidad nos va a matar primero, quizás

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