Plano de habitación

     Agoté mi mundo, me fumé mis cigarros, solté mis poemas y me compré un espejo, me miro al espejo, escribo en el espejo, como Davinci desentonado, colores destilados con ganas de beber uno. Ya no ocuparé la palabra pieza, hablaremos de habitación, como hábitat, como habitus, habitualmente universal, reconocible de aquí a Pelotillehue. Hablaremos del clima, terminaremos eras, empezaremos otras, nos masturbaremos sin culpa, ni vergüenza y escupiremos sobre la tumba de los muertos, si los arboles no tuvieran vergüenza de sus raíces no las enterrarían bajo tierra, y los pájaros que se posan en sus hojas vivirían en el suelo si no tuvieran miedo de un animal humano, que ocupa sus plumas para escribir pájaros que se posan sobre las copas de los arbole o para firmar cheques para comprar cajas de plumas, que rellenan sus almohadas que sostienen sus cabezas cuando caen inconscientes, en su momento más consciente de su jornada, chocan copas los bellos que cortan sus bellos para llegar a sus vidas lisas y uniformes, si la vida tuviera forma todo sería un desierto, como los sueños de un militar, o de un militante fanático, kilómetros de Saharas oníricos divididos por la cantidad de años del soñador, multiplicado por los peces en el rio, antes que Jesús, con polera del Che, se le ocurriera multiplicar los peces, Maduro los penes que sostienen el patriarcado que me oprime las pelotas, que con su inherente fragilidad nos exigen tener para vernos fuertes e inmaculados, las pelotas. 

    No me pueden culpar a mi por lo que hace el mundo, si fuera por mi no giraría alrededor de nadie, mientras me quedo quieto las cosas se mueven y de esa manera difícilmente podré agarrar algo aparte de estos mareos, si fuera por mi el cielo no tendría ese fondo negro, pintado con una lata pintura brillante, agotada, si fuera por mi todo estaría agotado y la vida no sería medio tras medio, reproducidos por personas a medias, en medios de comunicación que nunca se callan, pero al mismo tiempo no dicen nada. Si haces algo bien, hazlo y no dejes las cosas a medias, con la partidura al medio, simetría injusta, los atenienses levantaron la estética democrática, si Chile tuviera diez esclavos por votante las cosas no estarían tan mal, mejor conformarse con el yogurt de colores atractivos, que tienen también los mapas en su diversidad para contrastar sus fronteras, que al mismo tiempo, imponen el caos de nuestras miradas expectantes en busca del consumo de nuestros cuerpos ya consumidos por la distancia, bajo el ordenamiento concreto de una disposición online que nos descarga en el aire, nos libera de la libertad, de la fluidez de un si o un no, qué más da si solo nos da para escoger la siguiente publicidad, que de tan pública se nos hizo intima y se alimenta de nuestras partes privadas de las que nos privaron, nuestros órganos psicológicos, que más da, si el otro día Cthulhu te intentó vender un vibrador, que más da, nunca más nos podremos adherir a nada, porque la fuerza de la corriente es eternamente intrascendente, lo único que nos queda de sagrado es nuestra eterna y fosforescente soledad. 

Porque nuestras habitaciones nunca fueron las piezas de un puzzle más grande.     

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