Esqueje
Siempre he preferido, y se me ha dado mejor, escribir en vez de hablar. Sobre todo por la comodidad que implica no tener a alguien enfrente, en estado expectante en el mejor de los casos, sordo y ansioso en el peor. Escribir no exige una respuesta inmediata, queda patente. En cambio al hablar las palabras flotan y son cazadas antes de florecer y poder dar frutos. Aunque es verdad, es un capricho elitista, esperar a que la gente se de el tiempo de buscarte donde ya no estás, un anhelo que hasta incluso yo consideraría un poco oscuro. Pero tiene algo de romántico, en el peor sentido del concepto, eso de desenterrar las piezas, armar un mapa con ellas, darle forma a las direcciones que llevan hacia la esencia de uno mismo, mejor quitemos esencia, digamos autenticidad. No, no me gusta, es peor que esencia. Digamos: "verdadero nombre". Entonces, desenterrar las notas que un otro deja por ahí, para de algún modo equilibrar la balanza de lo necesar...